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A 50 AÑOS DEL CONCILIO VATICANO II AVANCES Y RETOS EN EL DESARROLLO HUMANO

Introducción
Estamos por concluir el próximo domingo, en la Solemnidad de Cristo Rey, el Año de la Fe, que convocó el Papa Emérito, Benedicto XVI, para conmemorar los primeros cincuenta años del inicio del Concilio Vaticano II. Los obispos reunidos en el Concilio, dieron excelentes orientaciones morales en el tema del desarrollo económico, para que los pusieran en práctica los católicos y todos los hombres y mujeres de buena voluntad. ¿Qué tanto continúan vigentes estas enseñanzas del Concilio? ¿Qué tanto se han puesto en práctica? Estas preguntas pueden ser motivo para nuestro diálogo posterior.

I. La Constitución Pastoral Gaudium et Spes.
La Gaudium et Spes es el documento que más y mejor condensa y expresa el espíritu del Concilio Vaticano II. La Iglesia se sitúa lejos de una cultura de cristiandad, y se reconoce parte de una cultural plural donde ella, sin embargo, tiene una autoridad, la autoridad que le viene de ser "experta en humanidad", y con esa autoridad moral tiene una palabra importante que dirigirle al hombre de hoy. Con su doctrina social la Iglesia puede, no sólo orientar a los católicos en las exigencias propias de la fe en la sociedad moderna, sino que puede ser una inspiración para todos los hombres de buena voluntad, de cualquier parte del planeta, de cualquier sexo, color, cultura o religión, para una sana y justa convivencia humana, en la que prevalezcan el respeto a la dignidad humana, el respeto a los derechos de la persona, la justa distribución de los bienes, la globalización de la solidaridad y la participación de todos en el bien común.

I. A. La Gaudium et Spes, entre la Rerum Novarum y el Compendio de la Doctrina social de la Iglesia.
Aunque la Rerum Novarum es y seguirá siendo la "Carta Magna del Catolicismo Social", y aunque el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, como su nombre lo sugiere, nos ofrece una exposición sistemática, completa y ordenada de toda la enseñanza social de la Iglesia, no obstante la Gaudium et Spes tiene la suprema autoridad de un Concilio Ecuménico que la respalda, recoge el camino andado desde el documento del Papa León XIII en1891, e inspira y orienta el camino a seguir hasta llegar al Compendio.

I. B. El contexto de la Gaudium et Spes (7 de diciembre de1965)
Este documento está situado a 20 años de la segunda guerra mundial, y abordó los temas del bien común, la actividad humana, la cultura, la economía, la política. En aquellos años se vivía ya le efervecencia a causa de la nueva tecnología: energía nuclear, las comunicaciones, los aparatos electrónicos, el inicio de las computadoras, etcétera. Las estructuras sociales resultaban obsoletas para enfrentar los retos del momento de progreso. Se ensancha la brecha entre ricos y pobres, la miseria de muchos - la abundancia de pocos; se pone de moda la preocupación por la explosión demográfica, por las grandes concentraciones urbanas, por la dignificación de la mujer, por dar voz a los obreros, por la pérdida de los valores tradicionales en la familia.

I. C. La respuesta de la Iglesia desde el Concilio.
La Iglesia se siente solidaria de la humanidad: "Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo..." El Concilio se dirige a todos los hombres y tiene presente el mundo creado por Dios y redimido por Cristo. La Iglesia, en diálogo con la humanidad, pone a su disposición la gracia que recibe de Cristo para salvar a la persona humana y edificar la humana sociedad. Afirma que "La separación entre la fe cristiana y la vida cotidiana es juzgada como uno de los errores más graves de nuestro tiempo" (CDSI 554; cfr. GS 43). Desde la Gaudium se confirma a la Doctrina Social de la Iglesia como instrumento para acompañar a los bautizados de hoy en su andar por el mundo, y se define esta doctrina como "una realidad dinámica, siempre abierta a nuevas elaboraciones dada su naturaleza histórica. En ella, como lo reconoce el Concilio Vaticano II, encontramos elementos permanentes y elementos contingentes" (DNPS 216; cfr. GS 91).

II. La Populorum Progressio de Paulo VI
Con la Carta Encíclica Populorum Progressio, del 26 de marzo de 1967, el Papa Paulo VI, amplía el capítulo tercero de la Gaudium, referido a la economía. Debido al auge petrolero del mundo árabe, se presenta en el mundo una tremenda hambre de desarrollo económico. Había un exagerado optimismo acerca de la posibilidad de desarrollo, pues se pensaba que bastaba tener un suficiente préstamo para invertir, y luego siguiendo los principios de la economía ya experimentados en los países europeos que habían alcanzado el desarrollo, después de la segunda guerra mundial, para que los países pobres se convirtieran en ricos.

Esta encíclica le valió al Papa Pablo VI muchas descalificaciones de parte de quienes lo veían como un "ave de mal agüero", pues no concordaba con esta visión economicista del desarrollo, y señalaba los peligros de los tremendos endeudamientos, de los cuales, hoy en día, algunos pueblos todavía no pueden salir del todo.

Él nos enseñó que "Desarrollo es el nuevo nombre de la paz". También nos dio una mejor definición del desarrollo al decir que es el paso de condiciones menos humanas a condiciones más humanas. El desarrollo, para que sea tal, ha de ser integral, es decir, de todo el hombre y de todos los hombres.

III. La Sollicitudo Rei Socialis del Beato Juan Pablo II
La Sollicitudo Rei Socialis del 30 de diciembre de 1987 fue escrita a 20 años de la Populorum Progressio.

Afirmaba el Papa que el mundo estaba dividido en dos bloques enfrentados: Oriente y Occidente. Un grupo de empresarios católicos norteamericanos acudió al Vaticano pidiendo que se corrigiera esta encíclica, y que el Papa afirmara categóricamente que el lado malo era solamente el bloque comunista.

El Papa decía que la raíz de todos los males de esta división es de orden moral: la sed de poder y la sed de tener (análisis macro de la realidad). La raíz de todos los males de hoy en día en el 2013 es también de orden moral: los valores se han pervertido porque la sed de poder y la sed de tener se sacian provocando y saciando la sed de placer (drogas).

Señalaba el Papa en aquel año que la solución de raíz es también de orden moral: la solidaridad. Ahora también podríamos añadir a la solidaridad la formación en la moralidad a las nuevas generaciones, que no es otra cosa que la formación en los valores poniendo su fundamento en la fe en Dios.

El Padre Shasching en la Universidad Gregoriana decía que la enseñanza del Papa Juan Pablo II se resumía en la siguiente expresión: "Opus solidarietatis pax". Ahora yo pienso que podríamos decir "Opus moralitatis pax".

IV. La "Caritas in veritate", de Su Santidad Benedicto XVI
Esta Encíclica del 29 de junio del 2009, contiene una reflexión sobre las condiciones de un "desarrollo integral" y un "progreso sostenible", a la luz de la caridad en la verdad.
Se puede hablar de una encíclica "comprometida" porque el Papa se refiere al compromiso de los bautizados en estas áreas.

Se trata de una fecha estratégica, previa al encuentro internacional del G8, que se celebraría del 8 al 10 de julio bajo presidencia italiana en L’Aquila, la ciudad devastada por el terremoto del 6 de abril de aquel 2009. Benedicto XVI dijo que la encíclica vuelve "a los temas sociales contenidos en la "Populorum progressio", escrita por el Siervo de Dios Pablo VI en 1967".

La Encíclica fue presentada como una nueva contribución que la Iglesia ofrecía a la humanidad en su compromiso por un progreso sostenible, en el respeto pleno de la dignidad humana y de las exigencias reales de todos. La encíclica propone una antropología recordando las exigencias de respeto a la dignidad humana, del hombre y de la mujer.

Después de las dos primeras encíclicas sobre la caridad y sobre la esperanza, "Deus caritas est", publicada en 2005, y la segunda sobre la esperanza cristiana, "Spe salvi", publicada en 2007, todos esperábamos que la tercera encíclica tomara el tema de la fe. Pero el Papa interpuso esta encíclica social con el tema del desarrollo, actualizando la Populorum Progressio.

Ya en noviembre de 2007, Benedicto XVI pidió un "nuevo orden mundial" para eliminar la pobreza. Fue en ocasión de un congreso promovido por el Consejo Pontificio Justicia y Paz con motivo del 40 aniversario de la encíclica de Pablo VI "Populorum progressio".

En varias ocasiones, el Papa Benedicto denunció el escándalo del hambre en el mundo (que afecta a mil millones de personas) y destacó que el capitalismo y la distribución equitativa de la riqueza no son "contradictorios". También advirtió que la búsqueda de beneficios no debe realizarse "sin control".

Los temas abordados en la encíclica afectan a la globalización, la preservación del medio ambiente, el desarrollo sostenible y la financiación sostenible.

También trata las implicaciones económicas y sociales de un examen de conciencia para volver a una ética de las finanzas y de la economía al servicio de la persona humana según una antropología respetuosa con la identidad del hombre y la mujer.

V. Un empresario chileno
Dos semanas después de la publicación de esta Encíclica, en Santiago de Chile, Rolando Medeiros, presidente de la Unión Social de Empresarios Cristianos (USEC) escribió una carta a los miembros de su asociación, con el título "La Caridad en Verdad y el rol del empresario", en la que destacó tres ideas sobre la encíclica Caritas in Veritatis de Benedicto XVI.

Afirma Rolando Medeiros, en su carta, que la encíclica "contiene una reflexión profunda sobre las temáticas sociales actuales con sus luces y sombras, y las condiciones para un desarrollo humano integral y un progreso sostenible". Destaca tres ideas de la encíclica que se refieren específicamente al rol de las empresas y los empresarios hoy.

V. A. Humanismo
En primer lugar, afirma, "nos plantea que el primer capital a salvaguardar y valorar es la persona humana en su integridad, ya que ‘el hombre es el autor, centro y fin' de toda vida económica y empresarial. En este sentido, el Papa propone hacer una "nueva síntesis humanista", es decir, colocar el necesario desarrollo económico y material como un medio y no como un fin. Medio para alcanzar la meta del pleno desarrollo humano y social".

V. B. Ética
Lo segundo tiene relación con la ética y el modelo económico, a propósito de la crisis. "El Papa señala --explica Medeiros-- que el actual modelo es un instrumento eficaz para operar en el mundo de los negocios, pero que, si las personas que operan en éste carecen de valores, puede ser objeto de abusos, con consecuencias negativas, hoy conocidas por todos".

"Por eso, el Papa llama a reconstruir la confianza y la solidaridad, que permitan una mayor justicia social. En este sentido, la Caridad Social es un concepto más amplio que el de Justicia Social, pues va más allá de los mínimos éticos; nos mueve a no sólo querer el bien para el prójimo, sino también a trabajar por éste".

V. C. Personalismo
Por último, en el actual mundo globalizado, "el Papa nos pide a los dirigentes de empresa procurar no perder de vista que nuestra empresa la conforman una comunidad de personas por la que tenemos que velar y proteger por más dispersas que estén nuestras operaciones, filiales, accionistas, proveedores, clientes y públicos de interés".

"Es fácil desvincularse --añade-- cuando no tenemos contacto diario con los equipos colaboradores y olvidarnos de que nuestro capital humano lo conforman personas con nombre y apellido, con aspiraciones, potencialidades, familias y sueños y cuya contribución con su trabajo diario es único y valioso. Para que una empresa sea altamente productiva, tiene que ser también plenamente humana y socialmente responsable".

Por todo ello, Rolando Medeiros invita "a empresarios, ejecutivos y profesionales a leer y reflexionar respecto de esta nueva carta encíclica y sumarse a esta misión de impregnar de valores las políticas, decisiones, cultura y comportamiento de sus organizaciones. A construir en definitiva, una 'nueva cultura empresarial'".

VI. El Papa Francisco
Aunque no ha escrito aún una encíclica en materia económica, en varias ocasiones se ha referido al sistema económico mundial. Él ha dicho que la actual crisis mundial demuestra que la ética no es algo externo a la economía, sino que es un elemento integral e ineludible del pensamiento económico y de la acción económica. El dinero debe servir, no gobernar.

Conclusión
A los aquí presentes nos consta de la existencia de empresarios y de empresas que se esfuerzan por llevar a la práctica las enseñanzas de la doctrina social de la Iglesia.

Sin embargo, hoy más que nunca siguen conservando su actualidad la Gaudium et Spes, la Polulorum Progressio, la Sollicitudo Rei Socialis y la Caritas In Veritate porque una gran parte del mundo continúa su camino en búsqueda de un desarrollo económico sin escrúpulos, provocando desempleo creciente; salarios de miseria; migraciones humanas interminables; daño a la naturaleza irreversible.

La falta de una ética aplicada en la vida social y en particular en la vida económica, parte desde la corrupción a todos los niveles y llega, incluso, a poner en la cumbre los grandes negocios del narcotráfico y la fabricación y venta de armas. La inseguridad y la violencia son fruto de este desorden ético. Por eso no se trata de eliminar la violencia y la inseguridad acabando con "los malos", sino con la conversión de todos. "Opus moralitatis pax".

Muchas Gracias.
+Gustavo Rodríguez Vega
Obispo de Nuevo Laredo.

 



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